Personalidad

El manual de Psicología de la Personalidad del profesor Gordon Allport recoge más de 50 definiciones. Sin embargo, de manera general establece que la personalidad está formada por los rasgos que definen a una persona y que le permite construir una identidad propia para adaptarse al entorno, caracterizándola y haciéndola irrepetible. Es decir, a través de la personalidad podemos diferenciarnos unos de otros, es lo que hace  que cada uno tenga una manera específica de actuar ante una misma circunstancia. 

Aunque, a nivel de humanidad, todos tenemos la misma esencia, la realidad es que cada persona es única. Entonces, ¿de qué vale compararnos? Nuestras circunstancias jamás serán iguales a las de los demás, pues todos tenemos un potencial ilimitado, pero con características muy distintas unos de otros. 

Una analogía súper representativa de esto es comparar un pájaro con un pez; si los comparamos por su capacidad de volar, el pájaro sería mejor, pero si los comparamos por su capacidad de nadar, entonces el pez sería el mejor. Algo parecido sucede cuando nos comparamos con otras personas, no somos peores ni mejores, simplemente somos diferentes. 

¿Y qué es exactamente lo que nos hace diferentes? Precisamente los rasgos que constituyen nuestra personalidad. Unos de los estudios de psicología más relevantes de este tema es el Modelo del “Big Five” o 5 grandes. Esta teoría representa los rasgos de personalidad humana más conocidos y sugiere que las personalidades de los individuos se componen de tendencias generales. Se centra en las diferencias entre individuos y especifica que la combinación e interacción de varios rasgos forma una personalidad que es única para cada persona.

Estos cinco rasgos, también llamados “factores principales”, están constituidos, a su vez, por un conjunto de rasgos de personalidad más específicos. El nombre dado a los factores forma el acrónimo “OCEAN”. Fue desarrollada en 1970 por dos equipos de investigación dirigidos por Paul Costa y Robert R. McCrae de los Institutos Nacionales de Salud y Warren Norman y Lewis Goldberg de la Universidad de Michigan.

Cada rasgo muestra dos extremos completamente opuestos, y son los siguientes:

  • Apertura a la experiencia – Cierre a la experiencia o Convencionalidad. (Factor O).
  • Responsabilidad o Conciencia – Impulsividad (Factor C).
  • Extraversión – Introversión (Factor E).
  • Amabilidad – Pragmatismo (Factor A).
  • Estabilidad emocional – Neuroticismo (Factor N).

Esto nos indica que cada persona es única y diferente, todos poseemos un  potencial ilimitado, por lo que resulta poco productivo compararnos con los demás, pues, además de que todos tenemos rasgos que nos hacen irrepetibles, también nuestras circunstancias son diferentes.

Así que, ¿no es muchísimo mejor trabajar en nuestro propio crecimiento personal para ser la mejor versión de nosotros mismos, que estar comparándonos compitiendo o queriendo ser como alguien más?

Entonces, manos a la obra. Queremos compartir contigo una lista de hábitos que puedes cambiar

– Sé generosa y amable contigo misma. Aprecia y dale valor a tus capacidades, a tus fortalezas y a tus logros. La generosidad propia, se apoya en la confianza que nos permite ser, hacer, construirnos y definirnos como lo que somos. No te compares con nadie, ¡eres maravillosa tal como eres!

– Cree en ti. Esta es la base del éxito, la mente es una herramienta increíblemente poderosa, lo que piensas de ti mismo es lo que serás, ¡confía en que tienes un potencial ilimitado para ser todo lo que quieras ser!

– Vive el presente. Implica el ser capaces de mantener tu mente y tu atención en el aquí y ahora sin distraerte con el pasado o el futuro. Esto te ayuda a ser plenamente consciente y de esta manera aprendes a valorar y a disfrutar muchísimo más todo lo que tienes en este momento; la felicidad es ahora.

– Ten un enfoque claro. Conocer cuál es tu propósito es fundamental. ¿Qué quieres lograr? ¿En quién te quieres convertir? ¿A dónde quieres llegar? Saber cuál es tu motivación y cuál es el resultado que deseas obtener es esencial en tu proceso de crecimiento. Si no hay objetivos claros, no habrá avance alguno.

– Comprométete. Si algo no te gusta de ti ¡cámbialo! Si quieres lograr algo ¡trabaja en ello! De nada vale desear algo sino te esfuerzas en conseguirlo. La constancia y la disciplina es un pilar fundamental para alcanzar cualquier meta que te propongas. ¡Nada cae del cielo!

Eres plenamente responsable de tu felicidad y tu realización. Eres libre de tomar el mando de tu vida.

¡No hay nadie como tú y ese es tu súper poder!

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